lunes, 11 de diciembre de 2017

 
                                  «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1, 28)

Es imposible no fijarse en el resplandor que dejo tu huella,

En el polvo de estrella atrás de tu andar,

En la luna cuando refleja tu hermosura,

Me dejas sin ideas, sin pensamientos diferentes a tu fruto,

A ese fruto de vientre inmaculado.

Después de ver la magia de tu hermosura

No paras de rondar por mi memoria

Que ahora ya no es mía sino tuya y de tu vientre

Porque la habitas igual que el ave en el nido

Mientras espera la muestra del amor de Dios que lo alimenta

Así como me alimenta con tu fruto hecho pan en el banquete celestial.


*Imagen tomada de: uncafeconelgato.wordpress.com 

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